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viernes, 25 de marzo de 2011

Turismo, egoísmo y autenticidad.

Muchas veces me he preguntado ¿por qué?. Me he preguntado el porqué de muchas cosas, y muchas veces no he encontrado respuesta.
Hoy me pregunto si es el turismo y con él los turistas, empresarios y gestores, egoísta. 

La pregunta me surgió tras un debate en clase sobre el cierre de la Tumba de Tutankamon. El debate no nos condujo a ninguna conclusión, al menos ninguna conclusión clara, ya que habían diversas opiniones y muchas de ellas muy diferenciadas entre sí, como supongo que en la mayoría de debates sobre este tema y otros similares ocurre, ha ocurrido y continuará ocurriendo.

Pero he aquí mi planteamiento, basado en mi carácter a veces un poco extremista y radical, que para muchos podrá ser una inmensa estupidez.

En el transcurso de los últimos meses, tras el anuncio del posible cierre definitivo de las instalaciones del Faraón, y tras la réplica que será próximamente inaugurada, muchos han condenado las ideas y acciones que han llevado a cabo en Egipto. Muchos también respetan e incluso apoyan estas decisiones, y creen que la idea de las réplicas será un atractivo tan visitado como la misma Tumba, la original.

¿Pero es una falta de moralidad, y un egoísmo inmenso querer mantener abierto a los turistas estos sepulcros de infinita importancia para la historia egipcia y mundial? ¿Es una falta de respeto para la cultura egipcia querer usar y usar sus recursos hasta consumirlos completamente? ¿Estamos haciendo uso de nuestros legítimos derechos, al exigir ver lo que es patrimonio de la humanidad? (ya sea declarado o no por la Unesco) ¿De que nos sirve poseer y poseer si no podemos admirar y presumir?
Yo veo una actitud claramente egoísta por parte de todos aquellos que están en contra del cierre de las tumbas, no egoístas con el turismo, ni con los turistas, egoístas con nuestra historia y con nuestro planeta. Esta actitud la veo también en las grandes masas de turistas que nos peleamos por un metro cuadrado de playa cada verano, perjudicando cada vez más la naturaleza.

Por otra parte, el caso de la Tumba de Tutankamon, deriva en un tema de autenticidad. ¿Es auténtico realizar una copia, por más perfecta que sea para satisfacer el hambre consumista de los turistas y el bolsillo de los gestores y empresarios? 
He llegado a pensar, que el gran problema de este caso, es la gran repercusión mediática que ha tenido, claro que realizar una copia de unas tumbas egipcias en secreto, y llevar a los turistas a visitarlas a un sitio que no es el original, es hoy en día imposible, pero en muchos otros casos esto podría hacerse con gran facilidad. Como buen turista, he visitado en varias ocasiones el Musée du Louvre de París, y como supongo, la gran mayoría o incluso la totalidad de turistas que visitamos el museo, buscamos en algún momento La Gioconda. He estado allí, de pie junto a la cinta que prohibe acercarse, a unos tres metros (diría) de la obra de Leonardo, contemplándola tras el cristal que la protege... Yo no soy un experto en arte, y si me dicen que ese cuadro es La Mona Lisa, pues me lo creo, pero pienso, ¿y si no lo es? ¿Si han puesto a salvo la obra original, y solo nos están enseñando una réplica exacta?

No pretendo demostrar nada, ni convencer a nadie, solo expongo mis ideas, ideas que reflejan la situación actual; que dejan a los turistas, gestores y empresarios como seres egoístas que solo buscan su propia felicidad sin pensar en las generaciones futuras; que ven como el turismo se vuelve cada vez más y más "inauténtico", y parece no importarnos. 

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